Perspectivas Agrícolas 2016: Enfrentando nuevos retos con mayor inversión

Perspectivas Agrícolas 2016: Enfrentando nuevos retos con mayor inversión

La geografía agrícola en México se ha transformado en un complejo sistema productivo. A nivel mundial los grandes retos de la agricultura tienen implicaciones desde la seguridad alimentaria hasta la seguridad hídrica y la reducción de energías fósiles, con el fin de minimizar el deterioro ambiental que ha contribuido al cambio climático.

En el contexto nacional, México atiende algunos de esos indicadores — aunque de manera dispersa — lo que impide lograr un verdadero impacto en el sector agrícola. En el ámbito agroalimentario, es una iniciativa común el incremento en el rendimiento de los cultivos haciendo los procesos de producción más eficientes, aplicación de insumos como el agua, fertilizantes y control de plagas; favoreciendo la prevención y no la corrección.

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Esfuerzo agrícola en México
La superficie con infraestructura hidroagrícola coloca a México entre los principales países con este tipo de desarrollo, sin embargo aun existen barreras tecnológicas, organizacionales y de inversión que hacen un desarrollo a prueba y error, inseguro y disperso.

La variabilidad de condiciones medioambientales en el país, se establece más como generador de conflictos que como área de oportunidad para la diversificación de cultivos, como países como Israel o Australia.

En la República solamente 8.3 millones de ha de las 22.1 millones con potencial agrícola cuentan con infraestructura, distribuidas en 85 Distritos de Riego, 40,000 unidades de riego y 23 distritos de temporal tecnificado. Esta distribución de varios cientos de miles de usuarios representa un obstáculo organizacional aún pendiente por superar.

Muchos de los países desarrollados ha apostado por el desarrollo del sector agrícola como uno de los pilares de su economía; luego entonces, el desarrollo de tecnologías, la reconversión de cultivos y la transferencia de esta al usuario ha sido el punto de inflexión para lograr un verdadero impacto económico.

Sin embargo, en México, este es un tema aun pendiente, debido a que la agricultura de exportación sigue siendo reducida — y en la mayoría de los casos — son empresas extranjeras apostadas en el país para aprovechar las bondades fiscales, ambientales y de mano de obra.

A nivel institucional se aprecia un vacio entre las políticas públicas dirigidas al sector agrícola y el desarrollo en sí. Si bien es cierto existen programas de inversión por parte del gobierno federal para estimular y fortalecer el sector, el proceso de distribución de esos recursos sigue siendo un cuello de botella.

Entre las posibles causas, resalta la falta de cuadros técnicos para la implementación del desarrollo tecnológico, pero sobre todo a nivel institucional, donde priva una confusa visión por parte de las agencias encargadas en dictar las políticas agrícolas para definir claras líneas bajo las cuales el sector deba regirse.

Nuevas estrategias para superar nuevos desafíos
El sector agrícola mundial inicia una etapa de reconversión de cultivos, de producir a la carta con menos consumo de insumos, pero además debe ser capaz de mantener el nivel de producción sin degradar el medio ambiente.

Lograr mayores rendimientos de productos libres de pesticidas,
herbicidas (y en general agentes químicos), implica que los actores implicados en el sector agrícola contemple algunos de los siguientes desafíos.

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