Semillas de maíz: patrimonio nacional

Semillas de maíz: patrimonio nacional

Desde que se inició la agricultura, los agricultores han venido domesticando, conservando, mejorando y hecho utilizables diferentes especies vegetales para consumo humano y animal.

De forma intuitiva, los productores agrícolas han sido expertos fitomejoradores de plantas de diversos cultivos; han ido seleccionando progenitores para crear descendencias cada vez más productivas, adaptadas a las condiciones locales y resistentes a los factores bióticos y abióticos que influyen en el desarrollo de un cultivo.

Publicidad

A todo el conjunto de plantas susceptibles para usarse en la agricultura y la alimentación se le denominan Recursos Fitogenéticos.

¿Qué son los Recursos Fitogenéticos?

En el documento “Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación ” la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), establece que los recursos fitogenéticos “son cualquier material genético de origen vegetal de valor real o potencial para la alimentación y la agricultura.”

Patrimonios de la humanidad
El 23 de noviembre de 1983, la Conferencia de la FAO adopta el Compromiso Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos. En el momento de su adopción, el Compromiso Internacional constituye el único instrumento que se ocupa específicamente de los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura.

En el Artículo Primero (Objetivos), Apartado I (Aspectos Generales), se establece claramente el principio de que “los recursos fitogenéticos cosntituyen un patrimonio de la humanidad y de que, por lo tanto, su disponibilidad no debe estar restringida.”

Asimismo, el Compromiso establece las bases y se crea la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura, en virtud de lo dispuesto en el artículo VI.1 de la Constitución de la FAO. Con la creación de la Comisión, comienza el desarrollo del Sistema Mundial sobre los Recursos Fitogenéticos.

El derecho del agricultor
El 29 de noviembre de 1989, la Conferencia de la FAO adopta la Interpretación Concertada del Compromiso Internacional y una resolución acerca de los Derechos del agricultor.

Al reconocer que los derechos de los fitomejoradores no eran incompatibles con el Compromiso Internacional y al mismo tiempo reconocer los derechos del agricultor, las resoluciones tienen por objetivo alcanzar un equilibrio entre los derechos de los mejoradores (innovadores formales) y los agricultores (innovadores informales) y los derechos de los países desarrollados y en desarrollo.

El concepto de Derechos del Agricultor proviene de la contribución pasada, presente y futura de los agricultores en la conservación, mejora y disponibilidad de los recursos fitogenéticos —particularmente de los centros de origen/diversidad.

Esos derechos se confieren a la comunidad internacional, como depositaria para las generaciones presentes y futuras de los agricultores, con el fin de asegurar que ellos se beneficien plenamente y continúen contribuyendo, y velen por el cumplimiento de los objetivos generales del Compromiso Internacional.

Derechos soberanos de los países
El 25 de noviembre de 1991, la conferencia de la FAO reconoce los derechos soberanos de los países sobre sus propios recursos fitogenéticos. Se suscribe que las líneas de mejoramiento y el material de los agricultores deberán estar disponibles sólo a discreción de quiénes los han obtenido durante el periodo de desarrollo.

En este contexto se puede interpretar que los recursos fitogenéticos dejan de ser patrimonio de la humanidad para convertirse en patrimonio de los países.

Recursos fitogenéticos para la agricultura
Tras siete años de negociaciones en la Comisión, el 3 de noviembre de 2001 la Conferencia de la FAO adopta el “Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura” y entra en vigor el 29 de junio del 2004. Este tratado jurídicamente vinculante abarca todos los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura.

En el tratado se reconocen los derechos del agricultor y se crea un sistema multilateral dirigido a facilitar el acceso a los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura, y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de su utilización.
Es fundamental destacar algunos artículos del tratado que, por su importancia, vale la pena analizar.

Artículo 9: Derechos del agricultor. se reconoce la enorme contribución que han aportado y siguen aportando las comunidades locales e indígenas y los agricultores de todas las regiones del mundo, en particular los de los centros de origen y diversidad de las plantas cultivadas a la conservación y el desarrollo de los recursos fitogenéticos que constituyen la base de la producción alimentaria y agrícola en el mundo entero.

En este artículo se establece la obligación de adoptar las medidas pertinentes para proteger y promover los derechos del agricultor, y en particular:

  • Protección de los conocimientos tradicionales de interés para los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura.
  • Derecho a participar equitativamente en la distribución de los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura.
  • Derecho a participar en la adopción de decisiones a nivel nacional sobre asuntos relativos a la conservación y la utilización sostenible de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura.

Propiedad intelectual
Las empresas internacionales productoras de semillas que han invertido grandes cantidades de recursos en el desarrollo de organismos genéticamente modificados, (OGM) han obtenido patentes de propiedad intelectual en sus respectivos países y en todos aquellos países que utilicen estos recursos genéticos. Esta protección implica que, si un agricultor compra la semilla, éste tiene la obligación de destruir todos los excedentes que no logre comercializar o industrializar.

Lo anterior significa que no puede sembrar la semilla que obtiene del cultivo establecido en su parcela de producción. Por lo tanto, debe adquirir semilla nuevamente para cada ciclo de siembra-producción.