En México, menos del 3% de la superficie que se riega se hace con métodos de microirrigación

En México, menos del 3% de la superficie que se riega se hace con métodos de microirrigación

Celebrando el espíritu del Día Mundial del Agua con actividades que repercutan día a día en el óptimo uso del recurso hídrico, conversamos con Oscar Reynaldo González García, Director de Desarrollo de Negocios y Marketing para Netafim  México, una de las compañías que marcó la pauta para contribuir con tecnología de punta el uso preciso y eficiente del agua en la producción agrícola y que a 50 años de haber introducido el modelo de riego por goteo continúa innovando en soluciones en manejo de agua, tanto para riego de campo abierto como para agricultura protegida.

Una de las tareas más arduas que durante este tiempo ha llevado a cabo la compañía, ha sido la “evangelización” de los productores y los implicados en la industria para concientizarlos sobre el cuidado del agua, cómo los métodos de microirrigación resultan los más eficientes para producir la tierra y con ello incrementar la rentabilidad de la producción.

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En comparativa, explicó Óscar González, el método de rodado o por gravedad entrega una eficiencia en el uso del agua de riego cercano al 45%; es decir, que de cada litro que se libera desde la fuente para regar un cultivo solamente 450 mililitros llegan al campo, el resto se va en la conducción, en la lixiviación, una parte la toma el cultivo y el resto se va a los mantos friáticos… sin embargo el método presurizado (microirrigación) tiene una eficiencia en el uso del agua de un 95 – 98 por ciento de acuerdo a las estimaciones de Netafim México. “En nuestro país mucho menos del 3% del área que se riega se hace con métodos de microirrigación”, apuntó.

En el planeta el agua dulce disponible para uso doméstico, de industria y agricultura es apenas de un 5% y de ésta casi el 70% se utiliza para la agricultura.

La tecnificación de los procesos en términos de agricultura refiere un uso más eficiente del agua, sin duda. Considerando la comparativa entre los métodos de riego donde la microirrigación resulta por mucho el más eficiente, su implementación derivaría en un ahorro del 50 por ciento, lo que prácticamente duplicaría la cantidad de agua disponible para uso doméstico, uso humano o industrial, que a su vez tendría un impacto mayúsculo más allá de las fronteras de la producción agrícola.

Otro aspecto a tomar en cuenta son las políticas públicas existentes en el país. En opinión del directivo, resulta fundamental que se cierren filas en esa materia y se pongan en marcha regulaciones más estrictas: “Tú pagas por el agua por unidad de superficie que tienes, independientemente del método de riego que estás utilizando. Pagas para empezar una cifra simbólica, realmente no te cuesta el agua para hacer producir la tierra. Si, en cambio, en lugar de pagar por unidad de superficie pagaras por la cantidad de agua que consumes, la adopción de este tipo de tecnologías sería mucho más acelerada y por ende el cuidado del agua también sería mucho más significativo de lo que es ahora”.

Finalmente, González García exhortó a los productores y en general a la audiencia a hacer conciencia sobre las acciones que individual y colectivamente se emprenden para contribuir en el cuidado del recurso hídrico: “Es importante que hagamos una introspección y nos demos cuenta qué tanto estamos contribuyendo primero en el cuidado del agua y como productores también en el mal uso de la misma. Es importante pensar en las futuras generaciones y qué tipo de herencia ambiental les estamos dejando”.