Evolución del manejo agroecológico de plagas en agricultura

Evolución del manejo agroecológico de plagas en agricultura

14153179223_88ccaccf91_oEn algunas regiones del mundo, los problemas de salud pública derivados del abuso en el uso de pesticidas, han obligado a los gobiernos (a través de las dependencias del sector) a establecer políticas públicas que regulan y prohíben el empleo de algunos ingredientes activos en el control de plagas agrícolas.

Afortunadamente, en los últimos años ha ido en aumento la conciencia colectiva de productores y consumidores de modificar los métodos de producción y hábitos alimenticios de algunos alimentos de origen vegetal — observando estos últimos — la calidad por encima del precio, el sabor por arriba del costo, la rastreabilidad del producto como elemento distintivo de la inocuidad del alimento.

Publicidad

Este cambio de paradigma ha tenido como efecto el desarrollo de un esquema de producción sin el uso de ningún insumo de síntesis química denominado de muchas formas: agricultura orgánica, ecológica, biológica, sostenible, etc.

Cambio de conciencia
Uno de los problemas más graves a los que se enfrenta un productor agrícola es el control de plagas en sus parcelas de producción. Nuestra propuesta consiste en cambiar las palabras control por manejo, métodos de corrección por medidas de prevención, plaguicidas por bioplaguicidas, etc.

En agricultura orgánica existen muchas estrategias biorracionales que permiten un manejo adecuado de los insectos perjudiciales.

Aunque no son eliminadas en su totalidad de los cultivos, las plagas se mantienen muy por debajo del umbral económico, y en consecuencia, no causan daños severos a las plantas, ni propician la reducción del potencial productivo del cultivo y su rendimiento, y no se reducen las ganancias esperadas.

Una de las estrategias implementadas para manejo de plagas es el control biológico, cuyo objetivo primordial es atraer y mantener a los enemigos naturales de los insectos plaga.

Propósito de los bioplaguicidas
El Dr. Patricio Basaure Delgado, señala en su material didáctico que los insecticidas botánicos y bioplaguicidas en su mayoría son productos fabricados a partir de extractos vegetales, cepas de bacterias y hongos, o metabolitos de éstos últimos.

Es cierto que la reglamentación existente que rige la producción orgánica permite el uso de un gran número de estos productos, dada su inocuidad para el ser humano o su rápida descomposición. Sin embargo, se recomienda ser cuidadoso en su uso, dado que algunos de estos productos pueden tener efectos negativos sobre los depredadores o enemigos naturales de las plagas a controlar.

Basaure Delgado establece también que la primera prueba de que un microorganismo era capaz de causar enfermedades en insectos provino del trabajo de Agostino Bassi en 1835, quien demostró que la enfermedad conocida como “calcinaccio o moscardino” en el gusano de seda, era producida por un hongo capaz de penetrar la cutícula de la larva viva, causar su muerte y posteriormente reproducirse formando el característico crecimiento algodonoso, semejante a un confite de la época llamado moscardino.

El trabajo de Bassi le trajo el reconocimiento como el padre de la patología de insectos y el hongo con el cual trabajó se le llamó posteriormente Beauveria bassiana.

Los primeros resultados de control de plagas a nivel de campo datan de 1930, con el desarrollo del hongo Metarhizium anisopliae y la bacteria Bacillus thuringiensis, para el control de larvas de suelo en Europa.

En 1949 se hace la primera aplicación en terreno de virus para el control de insectos. Este desarrollo auspicioso de la patología de insectos se vio opacado por el descubrimiento de los insecticidas químicos, postergando la investigación y desarrollo de microorganismos entomopatógenos por más de 40 años.

Recursos para productores
En los últimos años, el uso de extractos vegetales, hongos entomopatógenos, bacterias, nematodos y virus, ha estimulado el crecimiento del mercado de bioplaguicidas para su uso en el manejo de plagas en parcelas de producción orgánica y biorracional.

En México podemos encontrar mucha información sobre empresas, productos y servicios relacionados al manejo fitosanitario de cultivos en campo abierto y agricultura protegida.

Universidades y centros de investigación públicos y privados han enfocado sus esfuerzos de investigación en el desarrollo y evaluación de nuevos productos. Hay también vademécums impresos y digitales que presentan información sobre nombres comerciales de productos, ingredientes activos, dosis y cultivos autorizados para ser empleados en manejo de plagas en el proceso de producción de alimentos de origen vegetal.