El Cáncer bacteriano (Clavibacter michiganensis subsp. michiganensis) se ha convertido en una importante amenaza para la industria del tomate de invernadero a nivel mundial. Los productores deben estar alerta ante esta bacteria altamente contagiosa mediante diagnóstico precoz y entendimiento claro de cómo se produce la enfermedad, así como de su control.
Vigilen los síntomas
El primer síntoma consiste en marchitez unilateral en hojas, mientras que trazas de tonos claros pueden extenderse hacia arriba y hacia abajo en la cara externa de la vena central de la hoja, el pecíolo y el tallo. Dichas trazas pueden abrirse para formar úlceras.
La infección en el fruto se manifiesta en pequeñas lesiones blancas que se transforman en pústulas color café circundadas por halos blancos que otorgan a estas lesiones el aspecto de ojo de pájaro.
Focos de enfermedad
La enfermedad puede generarse en la semilla, por lo que el productor debe conocer las prácticas de producción de la semillera, país de origen y cómo la semilla es tratada contra esta enfermedad. La infección puede provenir de otras plantas infectadas a través de heridas en el tejido vegetal; pero además podría ocurrir a través de estomas de la hoja, o de las raíces.
Las plantas jóvenes son más vulnerables que las adultas. La bacteria está ubicada en los vasos del xilema. Después de la infección, sobreviene un largo periodo latente. Los síntomas sólo aparecen a medida que la planta alcanza su madurez, cuando atraviesa la etapa de estrés máximo debido a la pesada carga que constituyen sus frutos.
Infección y propagación
El periodo transcurrido entre la infección inicial y la aparición de síntomas de Cáncer bacteriano varía bastante. El desfase entre el primer brote y la propagación secundaria a plantas adyacentes puede oscilar de pocas semanas a tres meses; mientras que el periodo entre infección y aparición de síntomas varía de 10 a 32 días. Temperatura del aire, edad de la planta y niveles de concentración de bacteria pueden influir en el tiempo entre infección y aparición de síntomas. La temperatura óptima para el desarrollo de la bacteria oscila entre 24 y 27°C.
Se cree que las fuentes del inóculo proceden no sólo de semilla contaminada sino de suelo y rastrojos contaminados y diseminados por el viento desde el exterior del invernadero.
Arena, restos de solanáceas y malezas no solanáceas diseminadas en el interior del invernadero podrían portar el inóculo desde campos adyacentes infectados. Se ha observado que la bacteria en restos de plantas podría durar al menos 24 meses en la superficie del suelo, pero sólo siete meses en restos enterrados.
Pregunten, luego actúen
A continuación se muestran diez cuestiones que deben plantearse en el futuro cuando seleccionen las variedades de semilla para sus cultivos o para producción de trasplantes:
- ¿Cuáles son las prácticas de producciónde la compañía semillera? ¿Se siente cómodo con ellas?
- ¿Cuál es el historial de la semilleraen cuanto a semillas sanas?
- ¿Cree que sus preocupaciones acerca de la sanidad de las semillas son tomadas en serio?
- ¿Le han proporcionado toda la información solicitada por usted?
- ¿Cuál es el país de origen de la semilla?
- ¿Acaso esas semillas son producidas en instalaciones por contrato a tercerías, o en las instalaciones propias de la semillera?
- Tome pronto la decisión sobre las variedades que desea sembrar, de manera que usted tenga la opción de seleccionar entre los lotes de semilla.
- Si usted contrata la producción de plántulas de tomate y/o los trasplantes que va a cultivar ¿cuáles son las precauciones tomadas por la empresa propagadora en cuanto a inocuidad?
- ¿Sabe si sus plántulas son cultivadas junto con aquellas destinadas a otros productores, o con variedades de tomates de compañías semilleras diferentes?
- ¿Qué precauciones están tomando para prevenir la contaminación de sus plantas? Si las plantas se cultivan utilizando el sistema flujo y reflujo, en banco o en piso, con una solución nutriente común ¿qué hacen para descontaminar o esterilizar la solución nutriente antes de la siguiente sesión de riego?
Medidas preventivas
• Mantengan alfombras humedecidas con desinfectante en la zona de ventilación y muro húmedo y en las entradas de los corredores de ventilación.
• Cerciórense de que cada trabajador porta un cubo de desinfectante. Herramientas y manos deben mantenerse humedecidas. Vaciar cubos después de trabajar en una hilera.
• Impongan vestimenta de sacos a gerentes y visitantes cuando visiten otros invernaderos.
• Accionen ventilación y muro húmedo con agua durante tormentas secas para minimizar el polvo en el invernadero.
• Utilicen desinfectantes a base de perosimonosulfato de potasio y amonio cuaternario (son más efectivos que el cloro).
• Usen saco y guantes desechables en zonas infectadas. Desechen los guantes y dejen el saco en la zona infectada remplazándolo semanalmente.
• Dejen carretones y equipos en la zona infectada y rociar con desinfectante.
Medidas curativas
Es posible identificar los primeros síntomas de la enfermedad e iniciar medidas de sanitización curativa, incluso antes de recibir los resultados del laboratorio (atribuido en parte a Koppert Biological Systems):
• Confinen la hilera infectada más una hilera a cada lado de ésta.
• Coloquen esteras con desinfectante para calzado al principio de las hileras confinadas.
• Cuelguen sacos ante cada hilera. Sitúen guantes desechables cerca de las hileras.
• Capaciten a los empleados en sanitización y distribuyan hojas laminadas con fotos de Clavibacter.
• Restrinjan acceso a zona infectada excepto a trabajadores designados.
• Eliminen las plantas en el bloque infectado y en un bloque a cada lado.
• Retiren plantas y bloques de cultivo infectados del invernadero, asi como los goteros de esas plantas y desinféctenlos.
• Rocíen el piso de la zona infectada con Cu, séquenlo y rocíen de nuevo.
• Instalen bloques y goteros de nuevo y vuelvan a plantar.
• Inspeccionen hileras infectadas a diario para detectar nuevas infecciones.
• Recorran el invernadero tras encontrar la primera infección y repitan la rutina semanalmente.
• Monitoreen la zona infectada por cuatro meses o más.