Posibles escenarios del sector agropecuario ante la cancelación del TLCAN

Posibles escenarios del sector agropecuario ante la cancelación del TLCAN

La promulgación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) en 1994 transformó la relación bilateral México-Estados Unidos (EE. UU.). Mucho más que representar un esquema de reducción de tarifas arancelarias, el tratado ha involucrado cambios regulatorios e institucionales significativos que tenían como propósito promover una mayor integración económica entre los países miembros. Como tal, el TLCAN se puede ver más precisamente como un conjunto de reglas institucionales que gobiernan el libre comercio y la inversión entre Canadá, México y EE. UU., con el fin de promover los flujos comerciales y de inversión en la región y lograr así un aumento en la productividad a través del reparto de la producción [Carstens, 2017].

La renegociación del TLCAN conlleva un clima de incertidumbre respecto a las decisiones de los países miembros. Las declaraciones del presidente de EE. UU. suponen una mayor carga al sector manufacturero mexicano y en ese sentido el impacto al sector agroalimentario sería relativamente menor. Un escenario probable es que EE. UU. abandone el TLCAN, con lo cual estarían vigentes las normas comerciales de la Organización Mundial de Comercio (OMC). En este contexto, entrarían en vigor los aranceles de la Nación Más Favorecida (NMF), los cuales, son relativamente bajos para los productos agropecuarios o bien, estos son libres de arancel. Cabe señalar que el concepto de NMF confiere a los miembros de la OMC y las condiciones más favorables de acceso que se hayan concedido a un país miembro, con lo que se pueden beneficiar los demás países sin que haya otras negociaciones [Flores y Magaña, 2017].

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Desde el punto de vista de la Balanza Comercial entre México y EE. UU. de enero a junio 2017, el comercio agroalimentario total entre ambos países se incrementó 5% comparado con el mismo periodo de 2016. Durante el primer semestre de 2017, el valor de las exportaciones de productos agroalimentarios mexicanos se incrementó 5%, y el valor de las importaciones agroalimentarias provenientes de EE. UU. registró un incremento del 5%, lo que resultó en un saldo superavitario para México de $4,348 millones de dólares [MDD]. Esto representa un incremento del 5% comparado con la balanza comercial agroalimentaria registrada durante el primer semestre de 2016.

Del total de vegetales frescos exportados a EE. UU. en 2016, los principales cultivos fueron tomate, chiles y pimientos y pepinos [Fig. 2] y del total de productos agrícolas a granel importados de EE. UU. en 2016, los principales cultivos fueron maíz, soya y trigo [Fig. 4].

En las gráficas anteriores se observa que cada país ha aprovechado las ventajas comparativas de clima, suelo y de otros factores que impactan en la producción y productividad del sector agropecuario. Los principales productos que importa México de EE. UU. son granos forrajeros, oleaginosas y productos de origen animal. Por el contrario, en el comercio de hortalizas y frutas frescas el saldo es superavitario para México.

Así, el éxito en la exportación a EE.UU. de tomate, chiles y pimientos, aguacate, berries, fresa, cerveza, etc., se deriva de un trabajo de muchos años en aduanas, redes de frío, transporte terrestre especializado, certificaciones y comercializadores. Los productores han incorporado nuevas tecnologías en los procesos productivos y adoptado estándares de calidad e inocuidad requeridos en otros países. Es evidente que la integración comercial ha generado beneficios tanto para los productores de frutas y hortalizas en México, como para los consumidores en EE. UU. Un aspecto que va asociado con el mayor consumo de frutas y hortalizas en EE. UU. es el interés, por parte del consumidor, de diversificar la dieta hacia productos considerados saludables, con preferencia a productos frescos y orgánicos, por ejemplo [Flores y Magaña, 2017].

Impacto del TLCAN

Mucho se ha escrito sobre los impactos positivos y negativos que para ambos países ha propiciado en TLCAN, sin embargo, han sido más los beneficios económicos que el Tratado ha generado.

Desde 1994 muchos autores e investigadores hicieron énfasis en las asimetrías de los sistemas de producción agropecuaria de ambos países, pero a pesar de esas asimetrías, los agroproductores mexicanos se organizaron en cadenas productivas con mayor nivel de tecnificación, implementaron programas de certificación de procesos y productos, establecieron cadenas de suministro (insumos, bienes y mercancías) para ser más competitivos en un mundo globalizado.

Sin duda alguna, la exportación de frutas frescas y hortalizas de México hacia EE. UU. encontró un nicho de mercado y una ventana de oportunidad para comercializar las cosechas todo el año y a precios competitivos. Otros sectores como la producción de granos forrajeros, oleaginosas, leche, etc., no han podido desarrollarse, ya que México está importando estas mercancías debido a la gran oferta que se genera en EE. UU. Además, los precios que se han pagado en los últimos años a los productores mexicanos de maíz y leche, han sido muy por debajo del costo de producción, debido probablemente a una sobreoferta del mercado (al parecer no se han respetado los cupos de importación autorizados por la autoridad correspondiente).

Si se cancela el TLCAN

En el escenario de una posible cancelación del TLCAN, un área de oportunidad para México sería incrementar la producción por unidad de superficie de granos forrajeros, leche y sus derivados, ya que el costo de producción sería aún más bajo comparado con el precio de venta con el arancel que el estado debería cobrar por ser mercancía de importación. De esta forma se estimularía la producción, se crearían nuevas fuentes de empleo, se generaría riqueza, etc. También se pueden exportar granos a otros países; situación que puede afectar a los agricultores de algunas regiones productoras de EE. UU.

El mercado de hortalizas y frutas frescas en EE. UU. se ha ido consolidando a través de los años. Si el TLCAN es cancelado, los consumidores tendrán que pagar un precio superior por los productos de importación adquiridos.

Muchas de las hortalizas que se exportan a EE. UU. desde México emplean insumos, bienes y servicios producidos por empresas trasnacionales de origen estadounidense. La cancelación del TLCAN podría disminuir dramáticamente las ventas de esas mercancías en México, afectando también su desarrollo y crecimiento.

En el aspecto social, la cancelación del TLCAN tendría un efecto negativo en la industria de producción intensiva de frutas y hortalizas; situación que puede generar altas tasas de desocupación y desempleo. Esto podría ocasionar flujos masivos de migrantes hacia EE. UU.

En conclusión, a partir de la firma del TLCAN, se ha establecido una relación interdependiente en la producción y comercialización de alimentos de origen vegetal y animal.


LITERATURA CITADA: Carstens, A. 2017. Relaciones Comerciales EE.UU.-México en la Era del TLCAN. Primera Conferencia Anual de The Mission Foods Texas-Mexico Center. Southern Methodist University. http://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-discursos/discursos-y-presentaciones/discursos/%7BCDB96138-D18D-C25E-3D04-6EBAFD674B1F%7D.pdf

Flores Rico, L. D. y Magaña Lemus, D. 2017. TLCAN agropecuario: expectativas y tendencias recientes. Extraído el 12/9/2017 de FIRA: www.fira.gob.mx/InfEspDtoXML/abrirArchivo.jsp?abreArc=19440