Diagnóstico y control de Clavibacter michiganensis

El Cáncer bacteriano (Clavibacter michiganensis subsp. michiganensis) se ha convertido en una importante amenaza para la industria del tomate de invernadero a nivel mundial. Los productores deben estar alerta ante esta bacteria altamente contagiosa mediante el diagnóstico temprano y a través de un entendimiento claro de cómo se produce la enfermedad, así como de su control.

 

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Vigilen los síntomas

El primer sí­ntoma consiste en una marchitez unilateral en las hojas y trazas de tonos claros pueden extenderse hacia arriba y hacia abajo en la cara externa de la vena central de la hoja, el pecí­olo y el tallo. Dichas trazas pueden abrirse para formar úlceras.

A nivel interno, los tallos muestran manchas color café claro o decoloración vascular, volviéndose blandos y huecos. Al practicar un corte en un tallo infectado y presionarlo, rezuma un fluido bacteriano amarillo.

La infección en el fruto se manifiesta en forma de pequeñas lesiones blancas que se transforman en péstulas color café circundadas por halos blancos, lo cual otorga a estas lesiones el aspecto de un ojo de pájaro.

 

Focos de enfermedad

La enfermedad puede generarse en la semilla; por lo tanto, las compañí­as semilleras son las primeras responsables de producir semillas sanas. Cada productor de tomate debe conocer las prácticas de producción de semillas de la compañí­a semillera, el paí­s de origen y cómo la semilla es tratada contra esta enfermedad.

La infección puede provenir no sólo de la semilla, sino de otras plantas infectadas a través de heridas en el tejido vegetal; pero además podrí­a ocurrir a través de los estomas de la hoja, o de las raíces.

Las plantas jóvenes son más vulnerables que las adultas. La bacteria está ubicada en los vasos del xilema. Después de la infección, sobreviene un largo periodo latente. Los síntomas solo aparecen a medida que la planta alcanza su madurez, cuando atraviesa la etapa de estrés máximo debido a la pesada carga que constituyen sus frutos.

 

Ante todo, semilla sana

En conclusión, lo principal es emplear semilla sana, utilizando técnicas de propagación en el vivero o almáciga que sigan un estricto protocolo higiénico. Desafortunadamente, las bacterias están en todas partes, por lo cual siempre existirá un pequeño riesgo de infección.

En mi próxima columna analizaré con más detalle el desarrollo y propagación de la enfermedad, una vez que las plántulas hayan sido trasplantadas a su invernadero, así­ como el control y técnicas de descontaminación de su invernadero antes iniciar la próxima temporada de cultivo.