Chiles criollos oaxaqueños en peligro de extinción

Chiles criollos oaxaqueños en peligro de extinción

México cuenta con la mayor biodiversidad de chiles a nivel mundial. En el 2013, el Sistema Nacional de Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (Sinarefi) lanzó la segunda edición del mapa “Diversidad de chiles en México,” el cual contempla 64 variedades distintas distribuidas a lo largo del país. Se estima que son más de 200 las variedades criollas.

Tan sólo en Oaxaca se encontraron más de 25 tipos distintos, pero se conocen pocas variedades ya que su cultivo se realiza en una extensión reducida y por ende la producción es pequeña — factor que los hace muy caros en el mercado.

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Sin embargo, estos chiles se siguen sembrando porque son culturalmente importantes; desafortunadamente chiles criollos como el Huacle (también conocido como Chilhuacle), así como el Copi de Puebla y el Chile verde — tradicionales en la comida oaxaqueña y poblana — están en peligro de extinción. Se cultivan a cielo abierto en promedio 10,000 m2 por productor y un rendimiento promedio de una tonelada de chile deshidratado.
Otro chile criollo muy interesante es el Chile de agua cultivado en la región de los valles centrales de Oaxaca; único lugar del país donde se cultiva. Se siembra bajo un sistema de riego rodado, en una superficie promedio por productor de 3,500 m2 y un rendimiento promedio de 6.8 toneladas por hectárea.

Lamentablemente, el cultivo tradicional de estos chiles está desapareciendo y una de las tantas causas es el manifiesto por parte de los técnicos y campesinos de que “las tierras ya no sirven;” una afirmación que es verdadera y que confirma la crisis y el fracaso de la agricultura convencional. Tanto es así que algunas partes de México donde se cultivan estas variedades han quedado totalmente deterioradas por lo que la gente nativa de esos lugares ha optado también por la migración a otras ciudades u otro país.

En fin, la producción de estos chiles padece todos los problemas que afectan al campo mexicano. Es indudable que se necesita la construcción de un nuevo paradigma dentro de la agricultura; una nueva percepción que tenga como objetivo entender que el suelo donde crecen estas variedades criollas, así como todo lo demás que producimos, es una red de relaciones; es una totalidad indivisible, es la expresión de un orden universal fundamentado en el conjunto y no en las partes aisladas.

Hacer una agricultura diferente equivale a que las universidades y centros de investigación, así como la mayoría de los agricultores, despierten del engañoso y reducido sueño mecanicista en el que están sumergidos y viven habitualmente; esto conllevaría a entender que hay otras formas eficaces de fertilizar y nutrir al suelo donde las raíces de las plantas obtienen los elementos necesarios para poder subsistir.

Chile de agua, no tan conocido

Entre la enorme gama de variedades de chiles producidos en México, el Chile de agua queda entre una de las variedades poco conocidas. Por más de tres siglos, en un pequeño valle al norte de la capital oaxaqueña, se ha cultivado este chile como parte del sistema de la milpa. El pueblo de Hidalgo Jaltepec ha recibido fama por sus campos de Chile de agua y su cosecha se vende en los mercados centrales de la capital de Oaxaca.

 

La pregunta obligatoria es: ¿son importantes en realidad las variedades criollas de chile para un agricultor mexicano? La respuesta es obvia. Al ser México un país que tiene 200 variedades criollas de chiles, se podrían generar mercados nuevos, donde se incentive la economía de los agricultores de estas variedades y se enfatice la importancia real de toda esta riqueza de chiles nativos con los que cuenta el país, que por cierto, juegan un papel primordial en nuestra cultura; son parte de nuestra identidad, por lo que su estudio es fundamental.

 

Finalmente, es importante decir que las variedades criollas presentan mayor resistencia a enfermedades del suelo y combinado con suelos agrícolas vitalizados con materia orgánica de calidad equivale a decir que la vida del suelo pone a disposición de la planta los minerales y otras sustancias diferentes, que conforman la estructura grumosa del suelo. Un suelo con estas cualidades, establece un excelente ambiente de crecimiento sano y vital para las raíces de las plantas, lo que corresponde a obtener frutos que nutren y curan.

La “vida del suelo” se encarga de un buen suministro de agua, nutrimentos, agentes activos (fitohormonas, antibióticos enzimas y coenzimas, etc.) para las plantas y las protege de patógenos e insectos, garantizando el mejor crecimiento posible en diferentes climas, por lo tanto ¡La vida del suelo es la base para la fertilidad de cualquier tipo de suelo!


Bibliografía
1- Aguilar- Rincón, V.,T. Corona Torres, P. López López, L. Latournerie Moreno, M. Ramírez Meraz, H. Villalón Mendoza y J. A. Aguilar Castillo. 2010. Los chiles de México Y su distribución. SINAREFI, Colegio de Posgraduados, INIFAP, IT- Conkal, UANL, UAN. Montecillo, Texcoco, Estado de México. 17, 23, 52p.