Suelo determina el destino del fósforo

Suelo determina el destino del fósforo

panorama de campoLos rendimientos del frijol de soya de Brasil han llegado a competir con los rendimientos de Estados Unidos y Argentina; sin embargo el suelo requiere gran cantidad de fósforo, el cual no es renovable. Entretanto, en los Estados Unidos las aplicaciones de este fertilizante realizadas a lo largo de la historia han contaminado los cauces de agua. ¿Qué está ocasionando estos problemas? De acuerdo con un nuevo estudio que compara la agricultura en estos tres países: los suelos son la causa.

Tan sólo hace 20 años, se pensaba que los suelos de la cuenca del Amazonas eran inadecuados para la agricultura a gran escala; hasta que la agricultura de tipo industrial y su capacidad de fertilizar a escala masiva, llegaron a la zona del Amazonas. Los que alguna vez fueron los suelos más pobres del mundo, ahora producen cultivos a una tasa de productividad equiparable con la de los países que alimentan al mundo. Así pues, se llegó a pensar que los suelos ya no eran la base, ni los factores limitantes de la productividad agrícola. Sin embargo, un nuevo estudio realizado por la Universidad Brown en tres regiones productoras de frijol de soya, ha encontrado que los suelos tienen un nuevo papel: el de moderar las consecuencias ambientales de la producción agrícola moderna.

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El estudio se enfoca en la relación entre los suelos y el fósforo, un nutriente clave en la agricultura. De manera típica, el fósforo siempre es escaso, en particular en los suelos tropicales. El fósforo es un elemento único entre los nutrientes requeridos para la fertilización; es un elemento finito, irremplazable y se extrae en tan sólo unos cuantos lugares alrededor del mundo.
“Si la escasez es una preocupación, el exceso en el uso del fósforo puede representar otro grave problema: el crecimiento de algas en los cauces de agua,” dijo Stephen Porder, profesor asistente de biología, del departamento de ecología y biología evolutiva, así como coautor de la edición de enero 2013 de BioScience, publicada en línea con anterioridad. “Es un tanto paradójico, si el fósforo es excesivo, los cauces de agua se llenan de algas y si es demasiado poco, no podemos producir suficientes alimentos.”

El nuevo estudio compara la producción de un sólo cultivo, el frijol de soya, en tres de las regiones de mayor producción: Iowa en los Estados Unidos, Mato Grosso en Brasil y Buenos Aires en Argentina. Los autores encontraron un ejemplo que ilustra la manera en que la combinación del manejo y el tipo de suelo están relacionados con los problemas del fósforo que surgen de la producción agrícola a gran escala.

“Son tres regiones en donde el producto cultivado es el mismo, sin embargo el fertilizante aplicado y los efectos de ese fertilizante en el medio ambiente son muy diferentes,” dijo el director del proyecto Shelby Riskin, de la Universidad de Brown y del laboratorio de Biología Marina.

Los investigadores encontraron que los productores de Brasil deben utilizar una gran cantidad de fertilizante; mientras que en Iowa, el uso histórico excesivo del fósforo continúa dañando los cauces de agua.

“Utilizar un enfoque general para tratar de entender la interacción del ser humano con su medio ambiente a través de la agricultura, nos llevará a generar inquietudes y conclusiones erróneas, si no consideramos el entorno biofísico de cada región”, dijo Porder. “Si la preocupación es el suministro global de fósforo, Brasil representa un problema, ya que están utilizando cantidades exorbitantes de fósforo. Si la preocupación es que los lagos y ríos se llenen de algas; entonces Iowa representa un problema y aprender a mitigar el impacto de pequeñas cantidades de pérdidas, después de muchas décadas de exceso de fertilización, es un verdadero reto.”
Una historia de dos regions

mato grosso brazil map

estado de mato grosso brasil

Los suelos Oxisol y Ultisol de los campos brasileños de Mato Grosso en los que se cultiva el frijol de soya, que alguna vez fueron tierras de bosques tropicales, absorben el fósforo y lo retienen lo más que pueden. La producción con éxito del frijol de soya que se inició en la década de los 90’s sólo ha sido posible gracias al uso de variedades mejoradas de soya y a las grandes cantidades de cal (para elevar el pH del suelo) y de fósforo (para mejorar la deficiencia de los suelos nativos). Estas grandes cantidades de insumos significan que los suelos en Mato Grosso están ganando alrededor de 31 Kg de fósforo por hectárea por año, de acuerdo con las mediciones realizadas por los investigadores.

La buena noticia en Brasil es que los suelos más profundos retienen tanto el fósforo que casi no llega nada del fertilizante a los cauces cercanos.

En Iowa ocurre exactamente lo contrario, ya que los suelos Mollisol y Alfisol relativamente fértiles liberan el fósforo con mucha más facilidad. El cultivo del frijol de soya en Iowa se remonta a la década de los 20’s y en muchos lugares se aplicaba exceso de fósforo para aumentar y garantizar rendimientos altos; lo cual diseminó la contaminación de fósforo.

Desde 1995 los productores de Iowa han utilizado mucho menos fósforo, añadiendo tan sólo l3 kg por hectárea por año; sin embargo los lagos y ríos de la región continúan contaminándose porque los suelos siguen liberando el fósforo aplicado hace muchos años. La mitad de los cauces de agua de Iowa que han sido evaluados conforme al Decreto de Agua Limpia, aparecen en la lista de cauces contaminados.