Cómo la calidad del agua de riego afecta los cultivos

Cómo la calidad del agua de riego afecta los cultivos

Cuando es necesario manejar el pH de un sustrato, la concentración de la alcalinidad tiene tanto efecto como el pH del agua. La alcalinidad (bicarbonato de calcio, bicarbonato de magnesio y bicarbonato de sodio), así como la piedra caliza (calcio y carbonato de magnesio) reaccionan de manera semejante a la piedra caliza cuando ésta se añade a los medios de cultivo en recipientes.

Y al igual que cuando hay un exceso de piedra caliza, el uso de agua de riego con altos niveles de alcalinidad puede ocasionar que el pH del sustrato aumente por arriba de los niveles aceptables para un crecimiento saludable de las plantas.

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Por ejemplo, una tasa de incorporación de piedra caliza de 3 kg/m3, proveerá aproximadamente 100 mEq de piedra caliza por maceta de 15 cm. Al aplicar 0.5 litros de agua con alcalinidad de 250 ppm a esa maceta de 15 cm, estaremos suministrando alrededor de 2.5 mEq de cal.

Esa cantidad no parece ser tanta, hasta que consideramos que después de 10 servicios de riego, hemos aumentado de manera efectiva la dosis de incorporación de la piedra caliza en un 25%.

Para comparar el efecto del pH del agua o la alcalinidad sobre la capacidad de elevar el pH (o neutralizar el ácido) en un medio de cultivo; una alcalinidad del 50 ppm (alcalinidad baja) sería similar a tener agua con pH 11 (extremadamente alto).

El agua con pH de 8.0 tendría el mismo efecto en el pH del sustrato que una concentración de alcalinidad de tan sólo 0.05 ppm (casi nada).

No obstante, no es posible ignorar el pH del agua. El pH del agua es importante para el manejo del cultivo porque afecta a la solubilidad de los fertilizantes y a la eficacia de los insecticidas y fungicidas antes de aplicarlos al cultivo. Por lo general, a mayor pH del agua, menor será la solubilidad de estos agroinsumos.

Reduzca los efectos de la alta alcalinidad

Los problemas comunes asociados con una alta alcalinidad surgen de su tendencia a aumentar el pH de los sustratos de cultivo.

Debido a que la solubilidad de los micronutrientes (en especial el hierro) disminuye a medida que aumenta el pH, el uso de agua con alta alcalinidad, con frecuencia da como resultado una deficiencia de micronutrientes en el cultivo.

El método más común para reducir al mínimo el “efecto de encalado” de la alta alcalinidad es neutralizarla añadiendo un ácido mineral fuerte (usualmente ácido sulfúrico o ácido fosfórico), directamente al agua de riego. El ácido hace que el pH del agua disminuya y así se neutraliza parte de la alcalinidad.

Toda la alcalinidad queda neutralizada cuando el pH del agua llega a 4.5. Otra opción para el control de la alcalinidad es el uso de fertilizantes ácidos.

Los fertilizantes con alto contenido de nitrógeno amoniacal producen una reacción ácida cuando son añadidos a un sustrato en contenedor; la cual puede utilizarse para neutralizar el efecto de encalado sobre la alcalinidad del agua.

Por ejemplo, 20-20-20 (69% NH4= N) tiene suficiente acidez para ser utilizada con agua que contiene una alcalinidad de alrededor de 200 ppm, sin requerir más acidificación.

Hay ciertas desventajas en el uso de fertilizantes para el control de la alcalinidad. Los fertilizantes con alto contenido de nitrógeno amoniacal pueden ocasionar crecimiento excesivo y no son efectivos cuando la temperatura del sustrato es menor a 15°C. Asimismo, se pierde flexibilidad porque solo es posible elegir fertilizantes comerciales base amonio. Por ejemplo, los fertilizantes que contienen más del 40% del nitrógeno amoniacal no contienen calcio ni ningún otro nutriente esencial.