La cultura de los sistemas de gestión

La cultura de los sistemas de gestión

A los sistemas de gestión en las compañías en muchas ocasiones no se les da la importancia que debiera. Una empresa que cuenta con uno se protege de muchas maneras y además contribuye a tener una mejor economía, medio ambiente y sociedad.

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Isabel Coronado, directora de Operaciones en México de NSF International, cuenta que hace muchos años que las compañías han comenzado a implementar estos programas. “Originalmente se hacía mucho por las empresas exportadoras por la presión comercial para poder enviar sus productos a ciertas cadenas comerciales”, dice.

Sin embargo, señala que ha habido movimiento en los últimos 5 o 10 años, pues las cadenas comerciales en México también han exigido estos programas a las empresas nacionales, lo cual es muy positivo porque ha incrementado mucho la cultura de implementar los sistemas en las compañías.

“Y así se ha dado la evolución, ya que las compañías han ido implementando al principio los programas para ellos mismos y después se dan cuenta que como parte del programa también tenían que integrar a la cadena de suministro sus proveedores. De otra manera, ellos comienzan a tener dificultades también en sus propias plantas u operaciones por traer problemas de otras organizaciones, y de esa manera también se ha ido contagiando la idea de implementar los sistemas”, explica.

Añade que en muchos casos son sistemas sencillos, simplemente se trata de implementar las buenas prácticas, HACCP. Además, en los últimos años, los programas alineados a GFSI exigen que se tenga un sistema de gestión.
La directora de Operaciones en México de NSF International comenta que el sistema de gestión en sí ayuda en el sentido de involucrar más a la alta gerencia y aun así no es necesario para que esto se convierta en una cultura dentro de la organización.

Entonces, dice, el propio GFSI y muchos de estos programas han ido impulsando que esto se convierta en una cultura y proveyendo algunas herramientas que permiten a las compañías ir hacia ese camino. “Lo que es importante mencionar es que no es un camino fácil, realmente es un trabajo de muchos años el que se tiene que hacer para lograr esa cultura, pero lo más importante es que quien esté a la cabeza del esfuerzo sea la alta dirección”.

La diferencia de un sistema de gestión

Coronado señala que el sistema de gestión siempre incluye una serie de requisitos que en sí fuerzan a la compañía a ir hacia un checklist.

Ahora, ¿en qué consisten estas cuestiones específicas? Una de ellas, dice, es que se tenga un compromiso, una política por parte de la compañía (esto se puede traducir en muchas formas de hacerlo) en el sentido de que la alta dirección esté comprometida, y no solamente por escrito, sino tenerla visible, hacer eventos en donde se le dé la autoridad a las personas que están a cargo del sistema para que sepan que esto es una iniciativa de la alta dirección y que estas personas tiene todo el soporte de ellos para que esto se haga y también comunicar a la gente por qué se está haciendo, que entienda el porqué de cada lineamiento.

“Entonces esto, dentro del sistema de gestión, también implica tener un sistema de entrenamiento muy efectivo que no es nada más dar una clase y ya, sino es dar la capacitación, más una serie de acciones que lleven a la compañía a que realmente las personas se comiencen a acostumbrar y a actuar de una manera diferente”, detalla.

De esta manera, no es solamente que las personas lo hagan por hacerlo, sino porque ellos hacen conciencia y se comportan de una manera adecuada dentro de una organización.

“La idea de apoyar en este tipo de sistemas a las compañías es para que tengan las herramientas necesarias para poder construir esa cultura”, añade.

Sostenibilidad

Coronado explica que el reto es que hasta ahora se han tocado los temas de calidad e inocuidad fuertemente en las empresas por el compromiso que tenemos hacia lo que nos dedicamos, no queremos enfermar a las personas y queremos que los productos sean de calidad. Sin embargo, los empresarios hoy tienen que estar evaluando todos los riesgos que estén allá afuera que puedan afectar su negocio y que puedan evitar que sean competitivos y en ese sentido podríamos no solamente hablar de calidad e inocuidad, sino de sostenibilidad.

“Cuando mencionamos la sostenibilidad, estamos hablando de que una compañía perdure, siempre asociamos el concepto con el medio ambiente y aspectos sociales, lo cual es correcto, son dos de los pilares dentro de la sostenibilidad. Pero de los tres aspectos (económico, social y ambiental) hay muchísimos factores de riesgo que pueden afectar a la organización. Entonces el reto es entender esos riesgos y convertirlos en oportunidades dentro de la organización para volverse mejor; y eso nos lleva a que la compañía tenga mejores resultados”, abunda.

Si implementas inocuidad y calidad, agrega, todo esto lleva una disciplina dentro de la organización que siempre lleva a ser más efectivo, a reducir costos y este último afecta a uno de los tres pilares de la sostenibilidad que es el económico. De esta manera, la compañía toca todos estos aspectos para sí misma, pero en el entorno en el que participa y esto se extiende a sus proveedores, incluso.

“Esto es una responsabilidad muy grande porque si una compañía es grande y tiene operaciones en cierta comunidad, pues tiene cierta influencia en ellos, pero si sus proveedores vienen de muchas otras regiones del país hay que saber el impacto que también están teniendo éstos en su entorno en cuanto a medio ambiente, economía y aspectos sociales”, dice.

Añade que si todo esto no se atiende pueden convertirse en un problema para la organización que hasta puede llevarlos a la bancarrota. “Y pongo un ejemplo: ha habido problemas de falta de mano de obra y en algunas regiones esto puede convertirse en un problema tan grande como que las organizaciones ya no tengan quién coseche sus cultivos y eventualmente tengan que dedicarse a otra cosa y lo mismo pasa con todas las personas que trabajaban en esa organización, las comunidades que estaban cercanas a esas empresas. Entonces el impacto es mucho más grande y yo creo que el reto actual es identificar todos los riesgos dentro de esos tres aspectos que puedan afectar a la organización”, comenta.

“Mi recomendación para todos es principalmente que siempre tengan la visión de identificar qué más está ahí, el consumidor está cambiando y esto nos ocasiona que tengamos que estar pendientes sobre qué otras tendencias están influyendo la operación que puedan tener”, finaliza.