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Entre pulgones y armadillos

Este año 2009 conmemora aniversarios especiales en la vida y obra de un hombre que influyó profundamente en nuestro entendimiento actual de la naturaleza

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Este año 2009 conmemora aniversarios especiales en la vida y obra de un hombre que influyó profundamente en nuestro entendimiento actual de la naturaleza. Hace 200 años del nacimiento de Charles Darwin, y 150 años de su publicación “El origen de las especies por medio de la selección natural.” Su libro causó sensación entonces y continúa influenciándonos profundamente en la actualidad, incluso en nuestra interpretación de los sistemas agrícolas.


A los 22 años de edad, Darwin zarpó de Inglaterra a bordo del HMS Beagle en una misión de estudio de las costas de Sudamérica, y durante  los cinco años siguientes exploró las tierras a lo largo de dichas costas, observando, compilando y catalogando meticulosamente más de 1,500 especies de la flora y fauna autóctonas.


Tras su fascinante y esclarecedora travesía, y antes de la publicación de su obra monumental, Darwin empleó más de 20 años digiriendo sus experiencias, observaciones y descubrimientos y sintetizándolos en su teoría sobre la influencia de la selección natural en la evolución de las especies.
En la Pampa argentina, Darwin encontró fósiles de un mamífero gigante ya extinguido, semejante a los armadillos que él había comido en compañía de los gauchos. Finalmente concluyó que el animal extinto y las especies vivientes estaban emparentados.

 

Más tarde se encontró varias especies de pinzones en las Islas Galápagos, cada una de ellas nativa de un hábitat diferente. En una de las islas los pinzones se alimentaban de néctar de flores de cactus, mientras que en otra lo hacían a base de semillas, y en cada caso los picos de estos pájaros tenían la forma perfecta para la tarea. Darwin concluyó que cada especie había evolucionado favoreciendo a los individuos que se habían adaptado mejor a su hábitat en cada generación, un proceso que él llamó “selección natural.”


La selección natural puede desarrollarse a lo largo de un milenio, como en el caso de las tortugas de las Galápagos que observó Darwin, las cuales pueden vivir durante 150 años; o, podría tomar sólo unos meses o semanas, como en el caso de los insectos devoradores de cultivos, cuyas vidas se extienden durante sólo unos días.


Cuando un productor se embarca en una guerra química contra una población de insectos, unos cuantos individuos insectiles producen una enzima que neutraliza el químico. A través del proceso de selección natural, la población de insectos desarrolla resistencia ya que esos individuos sobreviven, se aparean y producen una nueva generación. Darwin podría haber pronosticado que, a medida que las especies se adaptan a su hábitat cambiante, finalmente los insectos desarrollarían resistencia a un plaguicida que había sido aplicado repetidamente.

 

Con el fin de demorar ese proceso para un producto en particular, él podría haber prescrito lo siguiente: evitar aplicaciones innecesarias; utilizar las dosis efectivas más bajas posibles; usar productos con el menor tiempo residual; realizar aplicaciones zonales, no en toda el área; emplear una variedad de métodos de control. Doscientos años después de su nacimiento, Darwin continúa enseñándonos?

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