Usos del riego

 

En consecuencia, es muy importante diferenciar entre los requerimientos de agua del cultivo y los del sistema de riego o producción.
 
Los requerimientos de agua del cultivo se refieren a las necesidades de agua actuales para evapotranspiración (ET) y crecimiento de las plantas, y dependen principalmente del desarrollo del cultivo y de factores climáticos, los cuales están estrechamente relacionados con las demandas climáticas.
 
Los requerimientos de irrigación son determinados principalmente por los requerimientos de agua del cultivo, pero también dependen de las características del sistema de riego, prácticas de manejo y características del suelo en el área irrigada.
 
 

Usos del agua de riego

Los sistemas de riego tienen varios usos además de la distribución de agua para la ET del cultivo. El agua se necesita para realizar pruebas operativas del sistema de riego en pretemporada, con objeto de comprobar si hay fugas y asegurarse del funcionamiento adecuado de la bomba y la planta de potencia. El agua de riego es también requerida para preparación del campo, establecimiento del cultivo, crecimiento y desarrollo del mismo, mantenimiento en la temporada, distribución de agroquímicos, protección contra heladas y otros usos tales como control de polvo.
 
 
•Preparación del campo. El agua para preparación del campo se usa para proporcionar humedad en la tierra, y para facilitar las labores de labranza, y la formación de camas de cultivo. El agua usada para la preparación depende de las prácticas de cultivo específicas, condiciones de humedad iniciales, profundidad del manto freático y del tipo de sistema de riego. Los campos irrigados por riego por goteo en suelos arenosos suelen necesitar un sistema de riego adicional para preparación del suelo debido a que las cintas de riego no son instaladas hasta que se hayan formado las camas. Por tanto, muchos campos de hortalizas irrigados con riego por goteo podrían requerir de un sistema de riego por aspersión superior o subterráneo adicional para la preparación del suelo.
 
 
Estos sistemas también se usan para preparación del suelo y pueden aplicar al menos 25mm de agua para este propósito. Los campos irrigados subterráneamente utilizan el mismo sistema para preparación del suelo que para establecimiento del cultivo y protección contra heladas. Los requerimientos de manejo de agua de riego subterránea dependen de las características del campo y de sus alrededores.
 
 
Debe proporcionarse agua suficiente para elevar el nivel del manto freático de 45 a 60cm bajo la superficie del terreno. El agua se necesita para rellenar los poros del suelo y satisfacer los requerimientos de evaporación y escorrentía subsuperficial. Como referencia, se requieren de 24 a 60mm de agua por cada 30cm de elevación del manto freático.
 
 
• Establecimiento del cultivo. Las hortalizas establecidas con plántula o trasplante, en vez de siembra directa, requieren irrigación para el establecimiento del cultivo en exceso de la ET del mismo. Los riegos de establecimiento se utilizan para mantener el follaje húmedo mediante riego por aspersión superior (para evitar desecamiento de hojas) o mantener altos niveles de humedad del suelo hasta que los sistemas radiculares aumenten de tamaño y las plantas inicien activamente su crecimiento y desarrollo.
 
 
Las prácticas de riego de establecimiento varían con el tipo de cultivo y con el sistema de riego. Por ejemplo, un cultivo de fresa establecido con trasplantes podría requerir de 10 a 14 días de irrigación por aspersión antes de regar mediante el sistema de goteo.
 
 
La cantidad de agua requerida para el establecimiento del cultivo puede variar ampliamente dependiendo del cultivo, del sistema de riego y de la demanda climática.
 
 
• Crecimiento y desarrollo del cultivo. Los requerimientos de riego necesarios para satisfacer las necesidades de ET de un cultivo dependen del tipo de cultivo, de las características del suelo, del tipo y capacidad del sistema de riego y de la etapa de desarrollo del cultivo.
 
 
Diferentes cultivos tienen características de crecimiento que resultan en diferentes ritmos de uso relativo de agua. Los suelos varían en textura y características hidráulicas tales como la capacidad de retención de agua disponible y los movimientos capilares.
 
 
• Aplicación de agua. Los sistemas de riego suelen evaluarse en función de su eficiencia de aplicación (Ea), que es la fracción de agua que ha sido aplicada por el sistema y que está disponible para el uso por la planta. El agua aplicada no disponible para la planta podría haberse perdido de la zona radicular del cultivo a través de evaporación o dispersión por viento de las gotas rociadas, fugas en el sistema de tuberías, escorrentía superficial o subsuperficial, o filtrado profundo en el área de riego.
 
 
Los requerimientos de irrigación (RI) se determinan dividiendo la cantidad de agua deseada a proporcionar a la planta (ETc), por la eficiencia (Ea) en fracción decimal. Por ejemplo, si se desea aplicar 15mm de agua al cultivo con un sistema cuya eficiencia es 75%, el sistema debería aplicar 15/0.75 = 20mm de agua. [RI=ETc/Ea]
 
 
• Fertirrigación/Quimigación. Los sistemas de riego se emplean a menudo para distribuir agroquímicos tales como fertilizantes, fumigantes del suelo o insecticidas. El cultivo podría requerir nutrientes en momentos en los que no se requiere riego, por ejemplo, después de una precipitación. La fertirrigación no debería iniciarse hasta que el sistema es presurizado.
 
 
Se recomienda siempre finalizar la aplicación de fertirrigación/quimigación con un ciclo de enjuague corto con agua pura para evitar la acumulación de fertilizantes o depósitos químicos en el sistema de riego, y/o lavar el follaje del cultivo. La duración del ciclo de enjuague debería ser de al menos 10 minutos más que el tiempo de recorrido del fertilizante desde el punto de riego al punto más lejano del sistema.
 
 
• Mantenimiento del sistema. Los sistemas de riego requieren mantenimiento periódico a lo largo de la temporada productiva. Estas actividades podrían precisar la operación del sistema durante periodos lluviosos para asegurarse que el sistema estará listo cuando sea necesario. Además, los sistemas de riego por goteo podrían requerir altos niveles de mantenimiento para prevenir atoramiento y fallo del sistema. Típicamente, los agentes de limpieza se inyectan semanalmente, pero en algunos casos se necesitan inyecciones más frecuentes.
 
 
• Protección contra heladas. Para algunos cultivos el riego se utiliza para protección contra heladas durante la producción en invierno. En la producción de fresas, el riego por aspersión se utiliza principalmente a ritmos de aplicación de 6mm/h en caso de heladas. El agua se congela a 0°C, mientras que la mayoría de tejidos vegetales se congelan a temperaturas bajo cero. La protección contra helada por aspersión es efectiva en temperaturas del aire tan bajas como -3°C, pero no tanto a temperaturas inferiores. En campos de hortalizas con sistemas de riego subterráneos, pueden utilizarse las propiedades caloríficas del agua subterránea para protección contra el frío. Los requerimientos de agua para protección contra helada varían y dependen de la gravedad y duración de las heladas, profundidad del nivel del manto freático existente, y características hidráulicas del campo.
 
 
• Otros usos del riego varían con tipo y características del cultivo, así como ubicación del campo. Algunos ejemplos incluyen riego periódico por aspersión para control de polvo; humedecimiento de los centros resecos de las hileras para depositar el polvo y prevenir que la tierra se disperse en eventos ventosos, y humedecimiento de caminos y accesos laterales para proporcionar tracción a los vehículos de la operación agrícola.        
 
 
 
  
 

 

 

Artículo basado en “Principles and Practices of Irrigation Management for Vegetables” por E.H. Simonne, M.D. Dukes, y D.Z. Haman. AE260, Horticultural Sciences Dep.. UF/IFAS, Fla. Coop. Ext. Serv., Sept., 2007.
 

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