Diferencia entre “resistencia” e “inmunidad” en semillas

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La mayoría de las preguntas que recibo por parte de productores de hortalizas en invernadero, se refieren a la protección de cultivos, en cuanto al control de insectos y enfermedades.

Opino que existe desconocimiento sobre identificación de insectos y enfermedades, así como el método de control. Por tanto, ¿a quién acude el productor para obtener la información necesaria para evitar o controlar plagas, ya sean relativas a insectos o a enfermedades?

Primeramente, es muy importante que ustedes aprendan todo lo que puedan sobre las variedades que han elegido para su producción.

 

Trabajen con una compañía semillera que posea un amplio historial basado en honestidad y experiencia.

 

Los representantes de campo de dicha semillera deberán ser expertos y serviciales con ustedes, de manera que seleccionen las variedades más adecuadas.

Es importante conocer las características genéticas y el desempeño esperado de las variedades, así como su vulnerabilidad a plagas de insectos y enfermedades.

 

Categorías de protección

Existen cuatro categorías que definen la capacidad de una variedad determinada para proporcionar protección contra plagas —  inmunidad, resistencia, tolerancia y susceptibilidad. Las definiciones de dichas categorías empleadas por la mayoría de compañías semilleras son:

• Inmunidad: Una planta que no es susceptible a una enfermedad o condición de estrés determinada,

• Resistencia: Capacidad comparativa limitada de una planta para eliminar, restringir o retrasar las actividades de una plaga o patógeno concreto, o para mantenerse ante una situación propia del ambiente o producida por la interacción de químicos, que permitirá o no a la planta producir un resultado económicamente viable, lo cual por tanto, no está garantizado.

• Tolerancia: Capacidad comparativa más limitada de una planta para resistir las actividades de una plaga o patógeno determinados, o para soportar estrés debido a las condiciones del ambiente o producido por interacción de químicos, que permitirá o no a la planta producir un resultado económicamente viable y, por tanto, no esta garantizado que lo haga. Una planta tolerante puede presentar síntomas significativos de una plaga, patógeno, estrés ambiental o químico.

• Susceptibilidad: Incapacidad de una planta de restringir o resistir las actividades de una plaga o enfermedad determinada, o de soportar presión debida a las condiciones del ambiente de la interacción de químicos, la cual posee el mayor potencial para una pérdida económica. Una variedad susceptible podría evitar el ataque de un patógeno debido a la ausencia del patógeno o de las condiciones ambientales necesarias para que se desarrolle la enfermedad.

 

Piense, luego ordene

Es importante determinar cuáles son sus necesidades particulares antes de seleccionar una variedad. Lamentablemente, el término “resistencia” a menudo se malinterpreta como “inmunidad.” Por si algún representante de una semillera intenta hacerles creer que resistencia significa inmunidad. ¡No es cierto! Muchas variedades poseen resistencia múltiple a varias enfermedades, pero recuerden que resistencia no significa inmunidad.

El representante de la semillera deberá contar con la capacitación adecuada para diagnosticar la enfermedad y/o informarles de laboratorios que puedan diagnosticar la plaga correctamente y recomendar el control.

Además, un productor puede trabajar estrechamente con una compañía de protección de cultivos en la identificación y control de la enfermedad. Tambien deberá poseer una buena colección de literatura sobre todos los posibles insectos y enfermedades que podrían atacar sus cultivos, así como buenas fotos de los síntomas de la enfermedad.

 

Además, necesita un conocimiento profundo de todos los insectos que podrían atacar sus cultivos, vectores o portadores de la enfermedad, especialmente de virus (pulgones, mosca blanca, trips, etc.).

 

Los psílidos de la papa y del tomate son portadores de un fitoplasma que puede ser letal en el cultivo de tomate de invernadero. Existen más de 50 enfermedades infecciosas en tomate asociadas con bacterias, hongos, nemátodos, parásitos, fitoplasmas y virus, junto con otras 12 anomalías no infecciosas.

En resumen, los productores necesitan adquirir más conocimiento sobre plagas y enfermedades, así como su control. De nuevo, los representantes locales de semilleras y de compañías de agroquímicos pueden servirle de gran ayuda.

Del mismo modo, estas compañías deberían organizar más talleres para proporcionar a los usuarios de sus productos la oportunidad de adquirir dicho conocimiento sobre protección de cultivos.

En conclusión, los productores deberían asistir a seminarios de conferencias y talleres anuales, tales como El Congreso Internacional del Tomate.

 

 


Dr. Merle Jensen is a consultant with Greenhouse Vegetable Consultants LLC. He has served as an academician and consultant to industry for over forty years, developing agricultural systems for businesses, communities and aerospace application. Email him at mjtomato1@gmail.com.

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