Bioplaguicida con base en árbol de té para control de hongos

Moshe Reuveni
Moshe Reuveni

Instituto de Investigaciones Golan, Universidad de Haifa, Israel, Grupo Stockton

Productores alrededor del mundo se enfrentan a retos al producir cultivos que en muchos casos están siendo afectados por una variedad de plagas que han desarrollado resistencia a ciertos agroquímicos. Los bioplaguicidas poseen múltiples modos de acción y pueden ser alternados o mezclados en tanque con plaguicidas convencionales para crear programas de control con efecto durante toda la temporada de producción, preservando la efectividad de los plaguicidas convencionales,” comparte Guy Elitzur, Director General de Stockton.

Los bioplaguicidas biológicos trabajan contra las plagas o patógenos ya sea en forma directa o indirectamente a través de los mecanismos de defensa de las plantas. Como no dejan residuos, son altamente deseados por los productores en busca de satisfacer la demanda del mercado de exportación. Dadas sus características, la industria global de protección de cultivos ha invertido en nuevas soluciones biotecnológicas que permiten obtener productos bioactivos a gran escala.

“Hemos visto un crecimiento de doble dígito en la industria de control biorracional y esperamos incrementos del 15 al 20% anual en el sector de bioplaguicidas en los próximos años. Este prometedor crecimiento refleja el entendimiento del valor que los bioplaguicidas traen a la agricultura sustentable,” afirma Elitzur.

istock_000046354928_fullNuevas opciones biológicas

La inversión en nuevos recursos biológicos, tales como algas marinas, así como nuevos usos de plantas ya conocidas, microencapsulación de aceites esenciales y nuevas moléculas para potenciar a las plantas, abren una nueva dimensión a la industria protección de cultivos para estos productos naturales. Ejemplo del uso de la biotecnología en el desarrollo de bioplaguicidas botánicos es el fungicida Timorex Gold®, el cual está basado en el árbol de té (Melaluca alternifolia).

El extracto de árbol de té tiene más de 100 compuestos con múltiples modos de acción, únicos de esa planta.

En las células de hongos y en mitocondrias aisladas, ha sido reportado que el extracto de M. alternifolia inhibió la respiración y procesos de transporte de iones, y afectó la mitocondria, a la vez que incrementó la permeabilidad de la membrana.


Eficacia de Timorex Gold®

En un estudio realizado examinamos microscópicamente diferentes secciones de hojas de banano infectadas con la enfermedad Sigatoka.

El estudio demostró que hojas infectadas a las cuales se aplicó Timorex Gold®, presentaron el menor número de hifas de los hongos entre espacios intracelulares de los tejidos mesófilos, en comparación con hojas tratadas con fungicidas sistémicos u hojas no tratadas. Al contrario que con otros tratamientos, Timorex Gold® interrumpió las membranas de las células de hongos y destruyó la pared celular fúngica de hifas en el desarrollo de la enfermedad en las etapas 4 y 5 de la misma.
“Los productores verán un mejoramiento de sus plantas infectadas dentro de uno a cinco días después de la aplicación, dependiendo del patógeno,” asegura Elitzur.

Agente natural de control
Con base en lo anterior, FRAC ha clasificado al extracto de árbol de té (i.a. de Timorex Gold) como “Interruptor de la membrana celular.” Hasta la fecha, es el único miembro de este grupo.

Adicionalmente, el hecho de que contiene diferentes compuestos múltiples, apoya una actividad funcional multisitio, y por ende, muy poca o ninguna probabilidad de que los patógenos desarrollen resistencia al producto.

Hasta la fecha no ha sido documentada resistencia; por ello, Timorex Gold® puede ser incluido en cualquier programa de aplicación con fin de evitar resistencias cruzadas durante la temporada de cultivo.

Timorex Gold® llena a la perfección el criterio requerido de bioplaguicidas botánicos y satisface las expectativas de una agricultura sustentable.

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