Por Vincent Páramo
Una de las ventajas del cultivo en invernadero mediante sistemas hidropónicos es la posibilidad de evitar la presencia de patógenos comunes en cultivo a campo abierto.
Los productores de pimiento se han visto afectados por Phytophtora capsici y Verticilium dalhiae — patógenos que sobreviven varios años en el suelo y son transmitidos por agua de riego, equipos, semillas y trasplantes infectados. A diferencia del campo abierto, los cultivos de invernadero pueden proteger la raíz contra ataques de hongos patógenos, utilizando sustratos tratados de manera preventiva para evitar las infestaciones. Sin embargo, al combinarse la presencia de temperaturas altas con elevada humedad relativa (Hr), los cultivos de invernadero sufren daños por enfermedades bacterianas causadas por Xantomonas campestris, Clavibacter michiganensis y Erwinia carotovora, entre otras.
Aunado a ello, el empleo de sustratos con drenaje deficiente contribuye a crear un ambiente propicio para el desarrollo de los patógenos. La experiencia obtenida en la producción de pimiento y tomate de invernadero indica que el control de temperatura y Hr son claves para evitar el desarrollo de patógenos.
En las últimas temporadas, los productores han puesto mayor énfasis en sistemas de ventilación, calefacción y enfriamiento, observándose una tendencia a introducir ventanas cenitales más amplias, combinadas con calefacción radiante o de aire forzado y muros húmedos para controlar la temperatura del invernadero.
Otras alternativas se basan en el desarrollo de invernaderos con anchos menores de 45 metros para obtener ventilación natural y evitar la acumulación de temperatura debida a circulación de aire deficiente que se produce en invernaderos de 120 metros de ancho. Ambas tendencias compiten para obtener mayor rendimiento a menor costo de producción, aunque coinciden en la aplicación de tratamientos preventivos a base de desinfectantes y fungicidas desde la semilla hasta los trasplantes.
Pimiento, sin cambios
Las enfermedades más comunes son Mancha apical, Asfixia radicular y Pudrición basal, cuyas causas de desarrollo pueden estar relacionadas con cambio brusco de temperaturas, elevada humedad, estrés hídrico, elevada salinidad o limitada absorción del calcio. Cada uno de estos factores deberá ser evaluado y corregido para evitar las enfermedades bacterianas y las fisiopatías mencionadas.
Quizá la enfermedad más común del pimiento sea la Asfixia radicular, generada por falta de drenaje adecuado en bolsas de sustrato, por lo cual es necesario implementar medidas para analizar previamente la capacidad de retención de agua de los sustratos y medir el drenaje de la solución. La medición del drenaje ayuda a evaluar la asimilación de nutrientes por la planta y es de utilidad para detectar salinidad excesiva. En el caso de Pudrición basal, se ha encontrado una relación estrecha con la cercanía de goteros en la base del tallo, lo cual es necesario evitar. El exceso de humedad en sustrato e invernadero, combinados con ventilación deficiente, son causas del desarrollo de la enfermedad.
Tomate, sin excesos
Este cultivo sufre los embates del exceso de humedad y alta temperatura. A diferencia del pimiento — cuya absorción de nutrientes es más lenta — la planta del tomate se ve afectada por una rápida absorción de nutrientes, cuyas limitaciones están relacionadas con presión osmótica en las raíces y evapotranspiración (ET) de la planta. A mayor humedad relativa, menor es la ET, debido a que las células de las hojas presentan una saturación de humedad y limitan su transpiración.
Otro factor relacionado con la Pudrición basal, es el incremento de la temperatura del invernadero al atardecer, por lo que se deberá cuidar la humedad relativa para mantener un balance adecuado que permita la transpiración de la planta. Al parecer, la absorción de Ca está relacionada con la limitada transpiración de la planta, ya que los conductos vasculares no pueden transportar de manera eficiente el calcio hacia los frutos. Esto es muy importante en floración y desarrollo de frutos, por lo que se recomienda mantener baja temperatura para facilitar la absorción de nutrientes durante tarde y noche.
Igualmente, al aumentar el tamaño de frutos, K y Ca deberán mantenerse en niveles adecuados para ser transportados por la planta. Generalmente, en la etapa de llenado de los frutos, la demanda de Ca suele ser mayor que la de K y ello se deberá reflejar en la disponibilidad de estos nutrientes. En caso de ser mayor la disponibilidad de K, se puede generar una mayor incidencia de Pudrición basal.
Otra estrategia recomendada para combatir enfermedades bacterianas es fortalecer las raíces mediante aplicaciones de fungicidas preventivos en el sustrato, y uso de micorrizas o bacterias benéficas. La estrategia del riego temprano con bajas temperaturas, puede estimular el crecimiento de raíces. En este punto, el sustrato ideal es aquél que puede contener grandes volúmenes de agua y drenar rápidamente cuando decrecen los niveles de luz.
La mejor defensa
Con estas ideas se pueden combatir las enfermedades bacterianas y obtener un mejor aprovechamiento de recursos, incluyendo sustratos y nutrientes. No hay que olvidar que la mejor defensa contra las enfermedades es contar con plantas saludables, resistentes y con gran potencial productivo.
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