Por Alfonso Pescador Rubio
La premisa fundamental del control biológico tiene su base en la teoría ecológica. Sin embargo, se ha definido como el “uso de organismos vivos como agentes para el control de plagas.” (Greathead y Waage 1983). En términos simples, en la interacción de dos especies dentro de un ecosistema, en donde una especie es el depredador y la otra la presa (entiéndase enemigo natural frente a plaga) se establece una relación de dependencia.
La primera utiliza a la otra como alimento de manera tan eficaz que reduce la población de la presa. Entonces, llega un momento en donde la población del depredador disminuye al no encontrar suficientes presas.
A partir de ese momento, la población de la presa (la plaga) se libera del depredador y vuelve a incrementar su tamaño poblacional, pero hasta una densidad donde el depredador (enemigo natural) la encuentra de nuevo, consumiéndola con avidez, e incrementando de nuevo su población.
El ciclo se repite indefinidamente en tiempo y espacio en un equilibrio estable, al menos en teoría. De esta premisa es de donde nace la noción de que el control biológico es un proceso autosostenible, y se afirma que el enemigo natural regula (no controla) a la población de la plaga.
Enemigos por naturaleza
Existen tres tipos de enemigos naturales: depredadores, parasitoides y patógenos; cada tipo con características que los distingue claramente entre sí, obligando para su uso diferentes estrategias en el control biológico.
Tipos de control
Hay tres tipos o estrategias básicas de control biológico: por conservación, por introducción y por aumento.
• En la primera estrategia, la preservación del hábitat es la actividad central; se pueden tener acciones de tipo cultural que mantengan el ambiente propicio para mejorar o fomentar sobrevivencia y reproducción de los controles biológicos utilizados.
• En la estrategia de introducción por lo general se importan los organismos, por no existir poblaciones locales de enemigos naturales que sean efectivos para el control de una plaga.
Este tipo de acción comúnmente se aplica cuando una plaga es introducida o “exótica” a un país en particular. Las acciones de introducción, por lo general, no son masivas, sino dedicadas a sitios o regiones geográficas específicas y en cantidades limitadas. Después de la introducción, se presume que el parasitoide o depredador establecerá una relación de interdependencia, similar a la descrita en el párrafo anterior.
• En la estrategia por aumento, frecuentemente se utilizan enemigos naturales locales o endémicos, que también puede aplicarse con especies exóticas al lugar donde se desea aplicar la estrategia de control biológico.
Esta última estrategia se ha utilizado durante décadas en varias partes del mundo, incluyendo más recientemente muchos países de Latinoamérica. Inicialmente, el control biológico por aumento se realizaba para suprimir las plagas que habían desarrollado resistencia a los insecticidas químicos; ahora también se consideran sus costos bajos y eficacia, que son con frecuencia mejores que los insecticidas sintéticos.
Más aún, esta estrategia de control biológico se ha hecho popular, tanto para su uso en campos agrícolas a cielo abierto como en invernaderos, por mostrar bondades adicionales.
Historial de control
Hace 20 años van Lenteren y Woets (1988) publicaron un análisis del uso del control integrado de plagas aplicado en invernaderos. Mostraron como en poco tiempo los productores agrícolas de invernadero en Europa adoptaron rápidamente en muchos casos, el control biológico, como parte de su estrategia para reducir el impacto de las plagas.
Para el 2003, van Lenteren y Bueno (2003) reportan cómo en Latinoamérica se aplica el control biológico por aumento en varios millones de hectáreas a cielo abierto.
Por otra parte, la amplia aceptación que se ha dado en Europa Occidental ha implicado la participación entusiasta de más de 5,000 productores en los últimos treinta años.
A partir de la aplicación de controles biológicos en condiciones de invernadero se ha logrado, en gran parte, una reducción impresionante del uso de insecticidas químicos.
Biodiversidad latinoamericana
En Latinoamérica, la aplicación del control biológico en invernadero, posiblemente se verá limitada a las zonas geográficas donde la temperatura y la humedad no afecten negativamente a los organismos de control disponibles.
Por otro lado, en beneficio de los agricultores, la alta biodiversidad de especies que ocurre en los trópicos (aún desconocida), ya adaptada a las condiciones climáticas imperantes, podrá incorporarse a los arsenales de control biológico locales.
Para esto, será necesaria la participación de investigadores y productores en el desarrollo de los métodos de cría masiva y aplicación por aumento de las especies benéficas encontradas.
Asimismo, esto implica la realización de investigación básica y aplicada que explore el uso de especies depredadoras, parasitoides y microorganismos entomopatógenos endémicos al país o región donde se utilizan invernaderos.
Es deseable que, tanto productores agrícolas como investigadores se organicen para establecer las prioridades de generación de conocimiento para satisfacer los requerimientos tecnológicos de
control de plagas.
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